Al gato Dark le mordió un perro. No sé en qué momento ocurrió.

Le vi el costado y tenía dos heridas, las marcas de los colmillos. Le llevé al veterinario. Le curó la herida. El gato Dark estuvo dos semanas sin poder salir de casa, aprisionado con el collar isabelino.

Me contagió su dolor y aburrimiento.

La primera noche durmió en mi cama, adolorido. Tuve que torcer mi cuerpo para dejarle espacio libre y esté cómodo.

El gato Dark ya está bien. Las heridas cicatrizaron y ahora sale todas las noches. Se escapa al tejado. Le gusta olfatear todo lo que encuentra en su camino.

El gato Dark es un animalito de casa. No come carne o pollo, solo su croquetas que comparte con la Pelusa, mi otra gata.

A Pelusa la rescaté. La encontré en mitad del parque maullando desesperada. La lleva a casa, tenía una garrita lastimada y mucha hambre.

Le serví agua y un poco de comida. Bebió, comió y se quedó dormida. Ya está grande y muy juguetona. le gusta morder al gato Dark. Ver jugar a dos gatos es entretenido. Supera a Netflix.

En el techo de la casa armé una caja para sembrar pasto y otras plantas para que los gatos muerdan y jueguen.

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